jueves, 6 de julio de 2017

Lobezno: El viejo Logan

Una noche casi todos los héroes cayeron; y los pocos que sobrevivieron, malheridos, huyeron a esconderse. Al final los villanos habían vencido.

Lobezno fue uno de ellos. Ahora tiene una familia y vive apartado del bullicio de las ciudades. Vive una existencia pacífica. Hasta que un viejo conocido aparece de repente en su vida: Ojo de Halcón. Y aunque Logan es reticente a volver a ser el héroe que fue, la oferta que Ojo de Halcón le hace le resulta más que atractiva y se embarca con él en una aventura delirante que los llevará a cruzar los Estados Unidos de América. Unos E.E. U.U. que poco tienen que ver con lo que todos recordamos. Hulkland, El reino de Kingping o Cubil de Muerte son ahora alguno de los nuevos territorios de un país venido a menos.

Mark Millar (Kick-Ass) ha metido en una coctelera Mad Max, un western y los héroes de la Marvel, ha agitado violentamente y el resultado es Lobezno: El viejo Logan. Si bien es cierto que ha añadido violencia por un tubo y grandes dosis de gore (marca de la casa del autor y algo casi necesario en un cómic de Lobezno), éste, sólo por lo que cuenta, ya es un imprescindible. Y es que durante la travesía que realizan los dos héroes se topan con las situaciones más delirantes que hayáis podido ver en un cómic, sobre todo en lo que respecta a los cambios de roles entre villanos y héroes. Nadie se fía de nadie. Algunos malos son un poco más decentes que antaño; algunos héroes se han convertido en criminales despiadados. A eso hay que añadirle el trauma que Logan arrastra, el cual le fuerza a comportarse de manera pacífica, evitando conflictos y dejando las garras siempre enfundadas.



Si la historia ya era lo suficientemente atractiva, añadidle el arte de Steve McNiven. El dibujante se encarga de mostrarnos un paraje post-apocalíptico, totalmente desértico, habitado por todo tipo de perturbados y animales (¡incluso dinosaurios!), mientras viajamos junto a dos tipos que, de alguna forma, buscan la redención. Si los paisajes que se muestran en el cómic pueden dejarte sin aliento (atentos a La caída del Martillo o a la alucinante y titánica postal que nos deja La caída de Pym), los rostros duros y plagados de arrugas de los dos protas, magnifico muestrario de expresividad, son un recordatorio triste de que hubo tiempos mejores.




En definitiva, Lobezno: El viejo Logan es una historia dura, violenta pero con sus momentos de carga emocional. Asimismo, nos muestra un universo Marvel roto, retorcido y brillantemente desfigurado, creación digna de una mente maquiavélica. Y todo contado con ese ritmo frenético del que sólo gozan las mejores películas de acción.

martes, 20 de junio de 2017

Drácula

¿Quién no conoce a Drácula? ¿Quién no ha oído hablar del conde que moraba en Transilvania? ¿Alguien todavía no sabe que El Señor de las Tinieblas puede transformarse en murciélago, dominar a las bestias e invocar una espesa niebla? Y su alimento… ese apetito insaciable y voraz por la sangre que a su vez es una forma de engendra a más como él, ¿puede alguna persona desconocer todos estos detalles? La verdad es que lo dudo. Aunque tal vez haya generaciones que no conozcan al verdadero chupa sangre, al conde que dejó su castillo en los Cárpatos e intentó invadir Londres, pues, cierto es que en estos tiempos que corren el mito del vampiro se ha tergiversado y adaptado hasta, en algunas ocasiones, convertirlo en un esperpento adolescente que brilla como una luciérnaga. Así pues, hoy hablaremos de Drácula: la novela más famosa sobre vampiros y aquella que sentaría los fundamentos del mito que hasta nuestros días todavía pervive con fuerza.



Drácula de Bram Stoker empieza con un joven abogado llegando al castillo del conde. Unos negocios lo han llevado hasta aquel recóndito lugar. El conde Drácula ha comprado una propiedad en Londres y el joven muchacho va a cerrar el trato y a hacerle saber a su ocupante los pormenores del contrato que aún está por firmar. Harker no tardará en descubrir que el conde guarda oscuros secretos en algunas de las alcobas del castillo. Y tras husmear un poco en los asuntos del extraño conde, descubrirá un complot urdido por éste para extender por Londres el mal que habita tras aquellas lúgubres paredes. Desgraciadamente Harker fallará en su intento y el conde llegará a Londres. Ahora todo depende de un grupo de personas que se unirán para hacer frente a los impetuosos ataques de un vampiro sediento de sangre y de poder.



Drácula es una novela epistolar. En ella hallaremos cartas, diarios y documentos, como recortes de periódicos, que en conjunto formaran la narración. Son varios los personajes que van explicando la historia desde su punto de vista, dejando sus impresiones y sus pensamientos más íntimos, no sólo relacionados con los ataques perpetrados por el vampiro, sino también con temas personales.
La novela tiene dos partes muy marcadas: la primera en la que el conde llega a Londres y se dedica a hacer de las suyas; con el debido estupor y desconcierto que provoca entre los que no entienden qué está pasando. Y una segunda en la que un grupo de personas deciden unirse y dar caza al no-muerto antes de que el haga lo propio. A lo largo de estas dos partes iremos descubriendo todos esos aspectos que Bram Stoker fue recogiendo de diferentes leyendas del folclore de la Europa del este para crear su personaje más memorable. El ajo que lo ahuyenta, los espejos en los que es incapaz de reflejarse, la muerte por estaca y decapitación, etcétera; asuntos en el que un experto en la materia como Van Helsing irá haciendo participe a sus compañeros y al lector.



Drácula de Bram Stoker no es un libro en el que vayáis a enterrar la cabeza entre las sábanas muertos de miedo, pues es una novela de terror gótico con una prosa de la época algo recargada, sensiblera en ocasiones, sensacionalista y no exenta de cierto romanticismo. Con todo, hay algunos pasajes que dan cierto mal rollo, en especial los protagonizados por el paciente del doctor Sewar: Renfield. Un tipo aquejado de una enfermedad psicológica denominada zoofagia que lo obliga a comer moscas y ratas vivas. Delicioso…



La edición que he leído yo, una de bolsillo que publicó en abril Penguin Clásicos, está ilustrada por Jae Lee. El habilidoso dibujante es especialistas en rostros oscurecidos por las sombras, monstruos y dibujo gótico en general, algo que ya demostró con creces en la adaptación al cómic de La torre oscura de Stephen King. Así que, a las palabras de Stoker le acompañan unos dibujos perfectos y que dan un plus a una novela ya de sobras conocida.



No puedo acabar sin antes recomendaros la sublime adaptación que hizo en los años 90 Francis Ford Coppola de la novela, dándole una mayor importancia a la relación romántica de Mina con el conde y a los orígenes de éste, con unos vampiros tan aterradores como bellos, y en la que actores de la talla de Gary Oldman, Winona Ryder, Anthony Hopkins o Keanu Reeves  nos regalarían unas interpretaciones de diez.



jueves, 11 de mayo de 2017

¡Guardias! ¡Guardias!

Empecé a leer a Terry Pratchett por Carpe Jugulum. No es ni de lejos la mejor de las opciones, lo sé. Luego le siguió El asombroso Mauricio y susroedores sabios. ¡Bingo! Ese sí que es una maravilla. Seguidamente Brujerías y El color de la magia. Ronda de Noche (delicia pura), Regimiento Monstruoso, etcétera. La pauta siempre ha sido que leo sin seguir un orden; y, sinceramente, no creo que por ello haya disfrutado menos de su obra. Es por ese motivo que, habiendo leído las últimas, y más complejas, novelas del arco argumental de La Guardia (Ronda de Noche, ¡Zas! y Snuff) ahora reseño el libro con el que comenzó su andadura Sam Vimes, el personaje con el que siempre me he divertido más de todos los que llegó a crear sir Terry.



En ¡Guardias! ¡Guardias! los protagonistas son la cochambrosa guardia de Ankh-Morpork; en especial los que hacen la ronda nocturna, que, si cabe, son todavía peor. Son expertos en dejar que los problemas ocurran sin que a ellos les afecte demasiado. Así pues, la mayoría de las veces los esquivan. Pero esta vez es un dragón de titánico tamaño el que acosa la ciudad, y va a ser difícil escaquearse. Con lo cual, y sin que sirva de precedentes, la guardia se va a poner a investigar. En definitiva: a hacer su trabajo.



¡Guardias! ¡Guardias!, y como el propio autor deja claro en las primeras páginas, es una novela dedicada a toda guardia de la ciudad que, una vez aparece el héroe, o el villano, en una novela de fantasía, son los primeros en recibir una paliza. Esta es la primera novela en la que descubriremos a Sam Vimes. Un tipo algo holgazán y borrachín, pero que sabe imponerse e impartir justicia cuando es necesario; aunque eso no ocurra muy a menudo. Pero una sucesión de acontecimientos harán que Sam Vimes se replanteé qué significa pertenecer a La guardia turno de noche. El primero es la aparición de un nuevo recluta llamado Zanahoria que derrocha motivación por los cuatro costados. El segundo es un dragón, algo que podría pasar desapercibido si no fuera porque están totalmente extinguidos.



Temía, y tras haber leído novelas más complejas de La guardia, que esta trama me resultará menos divertida o entretenida. Si es cierto que es de esa época en la que Pratchett “utilizaba menos la sátira”, era algo menos oscuro y tiraba más del humor absurdo. (Aunque sin llegar a los extremos de las primeras novelas de Rincewind). Pero Pratchett es Pratchett, así que no sólo encontraremos una parodia a las películas de fantasía en las que un héroe lo soluciona todo, sino que también hallaremos, en forma de ingeniosas frases repletas de ironía, críticas punzantes sobre el racismo, el inmovilismo o el egoísmo humano. Además es una delicia descubrir los inicios de Sam Vimes, de Lady Sybil y sus curiosas aficiones, de Zanahoria y la historia de su clan, del sargento Colon, del cabo Nobby Nobbs o del Bibliotecario, con el cual, en algunas escenas llegué a descacharrarme de las risa. ¡Guardias! ¡Guardias! además es una novela negra de investigación; una en la que prima el cachondeo, los momentos absurdos y la aventura a toda costa.



“A veces la gente era idiota. Pensaban que la biblioteca era un lugar peligroso por culpa de los libros mágicos, cosa que era cierta. Pero lo que la convertía de verdad en uno de los lugares más peligrosos del mundo era el hecho de ser una biblioteca”.


miércoles, 3 de mayo de 2017

El fin del mundo y antes del amanecer

Cuando se habla de manga lo primero que se nos viene a la cabeza son historias con cierta cantidad de violencia, héroes estrafalarios, chicas de pechos desorbitantes, espadas, naves espaciales, robots gigantescos y hasta animales que hablan. Pero si ya estás un poco curtido en lo que se refiere al cómic japonés, y aunque las primeras ideas que asalten tu mente sean las que anteriormente he resaltado, no tardarás en caer en que algunas de esas historias tienen una sensibilidad especial. La mayoría de ellas ni siquiera tienen que ver con la fantasía o la ciencia ficción, sino con la vida rutinaria, el primer amor o a la vuelta a nuestras raíces. Uno de los grandes autores experto en darle forma a esos sentimientos y convertirlos en una concatenación de bellas viñetas es el recientemente fallecido Jiro Taniguchi. Pero, últimamente, allá en el horizonte, (quizá con ganas de recoger el testigo) brilla una nueva estrella que no se le da nada mal el tema de crear personajes de profunda personalidad. Su nombre es Inio Asano.



El fin del mundo y antes del amanecer es un manga que recoge un puñado de historias cortas en las que el autor nos muestra personas simples viviendo situaciones cotidianas. Aunque las historias se pueden leer por separado, incluso de forma desordenada, sin que por ello pierdan ni un solo ápice de sentido, leerlas juntas da muchísimo más sentido al conjunto, pues descubriremos que la vida de un personaje se entrecruza con la de otro, y así progresivamente. Inio Asano crea de esta forma una historia mucho más extensa al unir el entramado de sucesos menores. Y lo consigue sin forzar situaciones, sin perder fuerza en la narración; simplemente con una frase que nos hará recordar a aquel personaje que creíamos olvidado o aquella circunstancia que parecía haber terminado con un final abierto.



¿Pero de qué va El fin del mundo y antes del amanecer? Hay un poco de todo. Desde un hombre que pierde su trabajo y huye. Una huida que le ayudará, y gracias a los recuerdos de su vida, a decidir qué hacer con lo que le resta de vida. También encontraremos la historia de un adolescente que comete un delito y que arrepentido buscará la forma de redimirse, no sin antes descubrir que cada paso que da hasta esa redención lo lleva a una madurez de la que ni siquiera él será consciente. Otro de los relatos nos cuenta como una estudiante de instituto (con problemas que se irán desvelando en relatos posteriores) medita sobre huir del instituto, un lugar en el que un cotilleo puede destrozarte la vida; todo ello visto desde los ojos de dos amigos, algo gamberretes, que también buscan encajar. O está esa otra maravillosa historia (mi preferida) en la que se nos muestra el día a día de una muchacha en apariencia jovial, que sonríe a todos los clientes tras el mostrador de sus tienda pero que al llegar a casa muestra su verdadero, y escondido, rostro. Encontraremos además historias de sensualidad, de tristeza, de amor juvenil, de sexo sucio y vacío (que no pornográfico), de soledad y de esperanza. La mayoría protagonizadas por adolescentes, pues Inio Asano demuestra con creces desenvolverse con soltura con personajes que se hallan en esa etapa de la vida al mostrar cómo piensas, cómo sienten, cómo dudan y sobre todo cómo aman.



He dejado para lo último el dibujo pues no hay más que echar un rápido vistazo al tomo para encandilarse del estilo del autor. Un trazo inmaculado, detallista en lo que se refiere a los escenarios, en especial a los núcleos urbanos (puedes perderte durante minutos en una sola viñeta) y con una forma de componer personajes única: labios turgentes, miradas llenas de significado y cuerpos en poses que destilan
Inio Asano, el autor.
cierto erotismo.
El fin del mundo y antes del amanecer de Inio Asano es un manga que a priori puede parecer algo aburrido, pues son un conjunto de historias con personajes mundanos viviendo situaciones sencillas, pero a medida que vayas leyendo descubrirás que son historias repletas de sensibilidad y cierta “magia” (e incluso alguna cosa “raruna”); seguramente hasta te sentirás identificado con más de un personaje. Un manga totalmente recomendado para todos los lectores que disfrutan con las obras más intimistas de Jiro Taniguchi. 

martes, 18 de abril de 2017

Las aventuras de Huckleberry Finn

Las aventuras de Huckleberry Finn empieza justo donde acababa Las aventuras de Tom Sawyer. Esta vez es Huck el protagonista, al cual, todo sea dicho, llevar una vida decente junto a la viuda Douglas no le está resultando nada satisfactoria. Ir bien peinado, asearse a diario, asistir a la escuela, etcétera; todo eso que es lo que vienen haciendo todos los niños honrados, a Huck le está costando barbaridades, y encima, para colmo, aparece su peligroso padre con ganas de arrebatarle todo el dinero que consiguió en la anterior aventura. Su única opción será huir montando cierto espectáculo (que tiene de divertido tanto como de macabro), junto a Jim, un negro esclavo que anhela ser libre.


A diferencia de Las aventuras de Tom Sawyer aquí la narración es en primera persona, y es el propio Huck el que nos irá guiando paso a paso por todas las vicisitudes que tendrá que afrontar hasta alcanzar su meta. Con esto Twain logra cotas de intimidad que con el anterior libro ni llegó a acercarse. Es impagable poder descubrir todos los pensamientos que pasan por la cabecita de Huck, en especial cuando se enfrenta ante elecciones que pondrán su moral a prueba y que dejarán en entredicho todas las leyes absurdas (sobre todo en lo referente a la esclavitud) que existían por aquella época.



Humor y embrollos, son esos dos otros alicientes de los que gozan las novelas de Mark Twain. El humor descrito en el libro abarca casi todo el espectro conocido: desde el más blanco e inocente, al ingenioso, el macabro y en ocasiones hasta cierto humor negro; con todo, Mark Twain se las apaña para que incluso las gamberradas más gordas perpetradas por los protagonistas sigan siendo accesibles a todo tipo de públicos. No nos olvidemos de los embrollos. Esos líos que se montan mientras los protagonistas navegan Mississippi abajo, visitando algunas de las poblaciones y conociendo personajes bastante pintorescos: desde los dos timadores y caraduras profesionales que se hacen llamar rey y duque (y que con la obra de teatro que montan aseguran risas al lector), pasando por todos esos paletos que rondan algunas de la poblaciones hasta, y como no podía ser de otra forma, el propio Tom Sawyer que, como buen amigo (pues Twain vuelve a hablar, y mucho, de amistad) estará al lado de Huck cuando más lo necesite; aunque sus ideas de correr aventuras sean algo retorcidas y a Huck le cueste seguirle el ritmo.

Mark Twain


Es evidente que hay aventuras que calan más hondo que otras, y Las aventuras de Huckleberry Finn, al igual que Las aventuras de Tom Sawyer, son de las que dejan una impronta indeleble. En mi caso no son sólo dos libros capaces de ayudarme a evadirme con bastante facilidad del mundo que me rodea, sino que además incluso me trasladan de estación (refiriéndome al tema meteorológico), pues da igual si es invierno u otoño, ya que al leer cualquiera de estas obras de Mark Twain me descubro como por arte de magia ante el resplandeciente y caluroso verano; esa fabulosa época de vacaciones y de preocupaciones aplazadas hasta septiembre. Además, sea dicho de paso, tanto Las aventuras de Huckleberry Finn como Las aventuras de Tom Sawyer demuestran que los clásicos también pueden ser muy divertidos.


lunes, 3 de abril de 2017

Crónica de un día en El 35 Salón Internacional del Cómic de Barcelona



A pesar de un sábado lluvioso y una tarde de domingo también pasada por agua, El 35 Salón del Cómic de Barcelona ha vuelto a demostrar, con sus 118.000 visitantes, que está en mejor forma que nunca. Y lo está porque las cosas cada vez se hacen mejor; si bien es cierto que para entrar, sobre todo a primera hora del sábado (uno de los días con más asistencia de público de los cuatro que duró el salón), los visitantes nuevamente se encontraron con largas colas que demoraron su acceso al recinto algo más de media hora. Una cuestión de difícil arreglo mientras sólo se utilice una única entrada.



Pero vayamos a todo eso que sí se hizo bien. Para empezar se aprovecha cada vez mejor el espacio de Plaça Univers: ubicación que se encuentra nada más entrar al salón. En ella estaba ubicada la exposición principal: Cómics en vuelo. Seguramente esta exposición se ubicó en la plaza debido al tamaño de algunos de los aviones, o el helicóptero, que estaban expuestos, ya que para meter esos cacharros por la puerta de cualquiera de los pabellones habría hecho falta o mucha vaselina o desmontarlos. La exposición no sólo mostraba diferentes aviones, haciendo un pequeño y escueto recorrido por la historia de la aviación, sino que incidía en esos aparatos que sobrevolaron los cielos de un mundo que se enfrentaba a diferentes guerras, como la primera guerra mundial, la segunda o la de Vietnam. Por añadidura, y junto a cada avión, había unos enormes plafones en los que se mostraban y se hablaba de todos esos cómics que tienen o han tenido como protagonistas esos medios de transporte aéreo. Que la zona de dicha expo estuviera cubierta también hizo que más de uno (yo mismo) se librara de acabar calado hasta los huesos cuando se desató la tormenta.

Los camiones de bomberos también tenían su lugar en la expo


De ahí continúe recto, al denominado Palau 2.1, que no es más que el segundo piso del Palau 2. En este recinto los protagonistas eran los videojuegos. Los gamers, ávidos de novedades, se agolpaban sobre todo para poder disfrutar de la nueva máquina de Nintendo: la Nintendo Switch; con The legend of Zelda: Breath of the Wild como el juego estrella. 



Pero aquí no sólo se trataba de quemarse lo pulgares dándole a las maquinitas, lo importante era darle a las piernas para poder verlo todo. Como la zona de Fanzines (con todas esas jóvenes promesas que intentan abrirse camino), el espacio de juegos (donde los asistentes podían probar diferentes juegos de mesa), los stands de asociaciones (Star Wars, Star Trek, Star Gate…todas las Stars que queráis) o el escenario (en el que se realizaban presentaciones y alguna que otra charla o concierto musical). También había varias exposiciones; como la del gran Cels Piñol, en la que se mostraba su larga trayectoria en el mundillo del cómic y su pericia a la hora de crear juegos de mesa. El nombre de esta expo, y como no podía ser de otra forma: FanHunter. Los fans de Tintín nuevamente estaban de enhorabuena, pues el reportero que ha recorrido el globo terráqueo entero era protagonista de una expo en la que precisamente se hacía inciso en esas ansias viajeras. 



La exposición estrella, y con una afluencia de público tal que era hasta complicado poder disfrutar de todas las caricaturas, era aquella en la que Donald Trump era el protagonista. Este señor, y el gato muerto que reposa sobre su cabeza, ciertamente atrajeron muchas miradas y provocó un sinfín de sonrisas. En este lugar, podría decirse que en su centro, también había un pequeño expositor, un túnel de viento, en el que se explicaba por qué vuelan los aviones. Si fuiste al salón del cómic y todavía no sabes por qué vuela un avión, tu visita resultó poco fructífera.



Palacio 3.1: la novedad de este salón que era un nexo de unión entre el palacio 2.1 y el 4. Esto ya parecen versiones de Windows. Un lugar denominado Espacio de creación libre y descanso pero que estaba demasiado vacío, carente de interés y aburrido (¿tal vez un poco de música o una exposición?) y el cual, una vez llegó la hora de comer, demostró que las mesas que allí habían eran insuficientes.




El Palacio 4: la mejor decisión de Ficomic, sin duda. No son pocas las veces que me he quejado de que en El Salón del Cómic de Barcelona, o el del manga, una exposición no se podía disfrutar adecuadamente al estar demasiado cerca de las tiendas que venden cómics y de todos aquellos clientes que se apelotonaban en el stand pertinente y bloqueaban la expo. El Palacio 4 estaba prácticamente dedicado a las exposiciones (mientras que el 1 estaban los stands de venta). Una delicia poder disfrutar de las 13 exposiciones tranquilamente y sin ningún tipo de molestias. De hecho, la mitad del día lo dediqué a la tranquila contemplación de lo allí mostrado. Desde Superhéroes fuera de control (en la que se mostraba todos esos héroes que se saltan la ley a la torera) hasta Lucky Luke (el vaquero más rápido que su sombra). Desde la expo de los 100 años de TBO a la que homenajeaba al gran Will Eisner. El trabajo de Milton Canniff (creador de Terry y los piratas) también tenía su propio expo al igual que Antonio Gaudí. Y así, y como he dicho anteriormente, hasta llegar a las 13 exposiciones. Sin olvidar, por supuesto, ese stand en el que Kim Jung Gi realizaba un dibujo titánico en directo, el taller de cómics o las clases magistrales.






Si el dinero te quemaba en el bolsillo el Palacio 1 era tu sitio. Básicamente el lugar donde estaban reunidos todos los expositores de venta. Las novedades en cómics (la mayoría), cómics de segunda mano (no muchos), ofertas (pocas y malas), oportunidades (contadas), merchandising, de todo eso y mucho más. Si lo que buscabas es que tu autor preferido te firmara una obra, este también era el lugar adecuado; eso sí, había que armarse de paciencia, sobre todo debido a la poca organización de algunas editoriales. Editoriales en algunos casos con mucho rodaje pero que parecían novatas en lo referente a coordinar y poner orden para que cada fan recibiera su firma. Eso sí, una gozada la variedad y riqueza de autores que este año visitaron el salón, gente como: Dave Gibbons (conocido sobre todo por ser el dibujante de Watchmen), Jill Thompson (Wonder Woman: La verdadera Amazona), David Rubín (Ether, El Héroe), Matt Kindt (Ether, Revolver), F. Ibañez (si no sabes de quién hablo largo de este blog), Marcos Prior (Gran Hotel Abismo), Paco Roca, Luis royo, Emma ríos, Ramis, Cera, Kim, Jan… y podría continuar hasta aburriros. Por cierto, en el stand de El corte británico (paso de hacerles publicidad, aunque esta sea desfavorable) una vez más no te firmaba ni dios a no ser que presentaras el ticket de compra de dicha tienda. ¡Qué ruines!


Promociones de las películas Wonder Woman y Alien Covenant.



Este 35 Salón Internacional del Cómic de Barcelona es uno de los que mejor sabor de boca me ha dejado. ¿Hay cosas que mejorar? Sí, claro, siempre hay cantos que se pueden pulir, pero sin duda este año esos cantos apenas han molestado. Ahora, y como cada años, ya preparándome para el próximo Salón del Manga de Barcelona. ¡Venga va, que ya queda menos!   

lunes, 27 de marzo de 2017

Wolves: capturing the natural spirit of these incredible animals

This book offers a tantalizing glimpse into the private life of the wolf, a symbol of the spirit of wildness that is now in such short supply in our modern world.
More than 200 stunning and inspirational photograps of wolves, coupled with detailed observations of their behaviour, dispel many of the myths that surround these powerful animals and form an impression of the true nature of the wolf.
Written and illustrated by two wolf experts who have spent hours tracking and watching wolves, Wolves portrays the complexities and wonders of wolf society and inspires a deep respect for an animal that has long held a fascination for humans.

Hay libros que te transportan a lugares con el único poder que transfiere la letra escrita, algunos lo consiguen apoyándose en bellas ilustraciones y existen otros que mediante fotografías son capaces de dejar al lector embelesado durante un buen rato observando una imagen. Wolves, de Shaun Ellis y Monty Sloan, es de éstos últimos.

En Wolves dos expertos en lobos se han unido para, por un lado, y gracias a Shaun Ellis, hacernos una somera, aunque amena y acertada, aproximación a la vida de estos animales, mientras Monty Sloan, contribuyendo con la parte fotográfica, confirmará, y de forma espectacular, ese refrán que dice que una imagen vale más que mil palabras.

Shaun Ellis, diestro con los lobos hasta tal punto que una manada de ellos llegó a aceptarlo como a un igual (hay vídeos por Youtube), empieza explicándonos leyendas en las que el lobo, casi siempre, resulta ser el malo de la película, para seguidamente desmentir toda esa absurda mitología que rodea a dichos animales. La manada, la caza, el apareamiento, etcétera, Shaun Ellis no se deja en el tintero ningún tema que envuelva la figura del lobo; utiliza para tal cometido un lenguaje sencillo, no demasiado científico, para poder llegar a todo tipo de público, hablando en ocasiones de sus propias experiencias, y emplea explicaciones cortitas, que en ocasiones pueden parecer insuficientes, pero que consiguen que nos pique el gusanillo de querer saber mucho más sobre lo lobos.



Ahora llega el punto fuerte del libro: las fotografías. No las he contado, pero según las sinopsis son más de 200 instantáneas; lo que si puedo afirmar es que son de gran calidad. Monty Sloan echa toda la carne en el asador y nos acerca al mundo de los lobos a través de la imagen; muchas ellas con un pequeño texto explicativo redactado por Shaun Ellis. Abre el libro al azar y siempre encontrarás una fotografía bellísima (así me enamoré yo del libro). Lobos caminado bajo la nieve; lobos nadando; cachorros jugando; lobos cazando un bisonte; primerísimos planos de lobos aullando; lobos buscando comida al atardecer; lobos de mirada perspicaz, triste o amable... Podría continuar describiendo el tipo de fotografías que se pueden encontrar en Wolves: capturing the natural spirit of these incredible animals, y me quedaría corto; siempre me quedaría corto, por muchas palabras grandilocuentes que utilizará no alcanzarían, ni de lejos, la grandeza, vistosidad y encanto que hay en cada una de las instantáneas tomadas por el experto fotógrafo Monty Sloan. Que el libro tenga unas dimensiones de 26cm x 20cm, lo que en inglés se conoce como coffe table book, lo hace perfecto, ya que las fotografías todavía se pueden apreciar mejor.



Wolves de Shaun Ellis y Monty Sloan es un libro que encantará a los amantes de los animales y la naturaleza, en especial a los fans de los lobos, pero que no deberían dejar escapar todos aquellos a los que les encante la fotografía. Ahora mismo este libro está descatalogado y no sé hasta qué punto resulta fácil hacerse con él. En mi caso fue pura casualidad el encontrarlo en una librería de Barcelona, en la que precisamente se dedican a vender este tipo de libros, por el irresistible precio de 3€. Mi consejo es que si os topáis con él (y encima con un precio atractivo) no os lo penséis dos veces.


jueves, 23 de marzo de 2017

Firmas de Sant Jordi 2017

Sant Jordi está a la vuelta de la esquina. De nuevo debemos lanzarnos en busca de la rosa perfecta y del libro adecuado; y cómo no, de la firma de nuestro autor preferido. Podemos ir a lo loco, como pollo sin cabeza y sin saber si quiera si el autor que buscamos ese día estará presente, o podemos da de nuevo las gracias la buena gente de la web LLegir en cas d'incendi que vuelven a currarse ese pedazo de listado (que se actualiza periódicamente) con todos los autores que estarán firmando el 23 de abril en Barcelona. Así pues, y sin más demora, os dejo con el listado completo: Firmas de Sant Jordi 2017.

jueves, 9 de marzo de 2017

Green Arrow: Año Uno

Oliver Queen es un frívolo playboy al que no le importa nada ni nadie... aparentemente ni siquiera él mismo. Pero cuando es traicionado y abandonado en medio de la jungla en una isla, averigua que sí hay una cosa que le importa: ¡la justicia! Armado solamente con flechas y un arco hechos a mano, Queen lucha por sobrevivir en un nuevo y cruel territorio, mientras combate a los violentos traficantes de droga responsables de su situación. Green Arrow: Año uno es el origen definitivo del Arquero Esmeralda, narrado por los multipremiados autores Andy Diggle (Batman, Los Perdedores) al guion y Jock (La Cosa del Pantano, Hellblazer) al dibujo. Además, esta edición de lujo contiene fragmentos ilustrados del guion, bocetos y una introducción del escritor Brian K. Vaughan (Perdidos, Y, el último hombre).

Que Arrow es un superhéroe de DC cómics inspirado en Robin Hood, que bajo la capucha se oculta Oliver Queen, que éste forma parte de La Liga de la Justicia o que en muchas de sus aventuras ha compartido viñetas con Green Lantern para luchar contra el mal es algo que todo el mundo sabe, o tal vez no; tal vez solamente lo sabían todos esos lectores que se habían acercado con más meticulosidad a las publicaciones de la editorial que ha visto nacer a grandes personajes como Superman, Batman o Wonder Woman. Si Arrow ahora es quien es, un personaje mucho más conocido que hace unos años, es sobretodo gracias a la serie de televisión de Warner Bros. Pero antes de que Stephen Amell con gesto atormentado repartiera estopa a diestro y siniestro por Starling City o intentara sobrevivir en una isla perdida en los confines de la tierra, la leyenda de Green Arrow ya había nacido unas cuantas veces. Así que, ¿por qué hacerlo de nuevo? ¿Hay más cosas que contar? Tal vez no es lo que se cuenta, sino cómo se hace, cómo se moderniza el mito actualizándolo a los tiempos que corren. Para ello se ha contado con Andy Diggle que se ha hecho cargo del guión mientras que Jock ha tomado los lápices para dar vida al nuevo Oliver Queen.



En Green Arrow: Año Uno, se narra ese primer año de transición entre el hombre de vida acomodada y el protector de los débiles que ya conocemos. Esta vez este nuevo principio pretende ser más realista, más acorde con los tiempos que vivimos pero sin dejar de lado la esencia de la historia original.Se nos muestra en unas pocas, y creo que algo escuetas, páginas como es Oliver Queen antes de coger el arco y vestir la capucha verde. Ese playboy al que le gusta ir de fiesta en fiesta, acostarse con chicas cuyos nombres no recordará a la mañana siguiente y acabar por los suelos en más de una ocasión por haber abusado del alcohol. Un viaje en barco que acabará en un grave incidente le arrastrará a una isla que al principio cree desierta. Allí no hay lujos ni mayordomos que le preparen el desayuno así que el niño rico consentido deberá buscarse la vida. En tan solo unas pocas páginas nos cuentan que en la ahora simple y monótona vida de Ollie han pasado varios meses. Tal vez un puñado de páginas más contando como se aclimata, las vicisitudes a las que se enfrenta, tales como el hambre, la sed y la soledad, hubieran servido para dar mayor énfasis a ese paso de tiempo. Pero las páginas son las que son así que por suerte la voz de Ollie, esa vocecita que marca su personalidad y que sale de su cabeza (de la de Andy Diggle realmente) nos permitirá escuchar sus pensamientos, los buenos, los malos, los de desesperación, los de añoranza, y observar como la mariposa deja su crisálida para mutar en un hombre mejor que busca redención y hacer algo con una vida que ha estado desperdiciando.


Es evidente, y ninguna sorpresa, que Oliver no estará solo en la isla y que además de gente oprimida a la que liberar habrá villanos con los que deberá enfrentarse, y al fin ponerse a prueba, con una trama de tráfico de drogas más que aceptable de por medio. Así pues, aunque el guión no es una maravilla, repleto de clichés y algún que otro giro argumental previsible, la forma de narrar, y aunque me reitere, de Diggle, la frescura que otorga al personaje, dándole varios matices en una historia que apenas alcanza las 150 páginas, hace que éste tenga cierta complejidad emocional.



A esto hay que añadirle un trabajo más que notable por parte de Jock al que parece darle pereza dibujar fondos (en ocasiones sorprendentemente vacíos) pero que domina con bastante pericia, y a pesar de un trazo casi de boceto, los momentos de acción, que no son pocos, y esos claroscuros en los que la imponente figura, casi de deidad, de Green Arrow domina toda la página apuntando de forma amenazante con su arco.



Green Arrow: Año Uno podría haber sido más de lo mismo pero la sinergia de Diggle y Jock convierten el origen del héroe de la capucha verde y el arco en un cómic sin mayor pretensiones que divertir y agradar, pero mostrando que aun contando lo mismo se puede innovar, al menos un poquito, reinventando a su vez un personaje con el que es sencillo empatizar.

viernes, 24 de febrero de 2017

La corona del pastor

Algo se está despertando en las profundidades de la caliza. Los búhos y los zorros lo presienten y Tiffany Dolorido lo nota en sus botas. Un viejo enemigo está reuniendo fuerzas.
Es tiempo de finales y principios, de viejos y nuevos amigos, de romper los límites y cambiar de manos el poder. Ahora, Tiffany se encuentra entre la luz y las sombras, entre el bien y el mal.
Mientras la horda de hadas se prepara para la invasión, Tiffany debe convocar a todas las brujas para que se unan a ella. Para proteger la tierra. Su tierra.

Es la hora de la verdad.

"FINALMENTE, SIR TERRY, VAMOS A CAMINAR JUNTOS".
"Y Terry cogió por el brazo a La Muerte, y la siguió a través de las puertas hasta el desierto negro y bajo la noche interminable"...



Con este tuit, que había dejado preparado de antemano, se despedía sir Terry Pratchett de sus fans el 12 de marzo de 2015. Genio y figura hasta el último momento, marchándose por la puerta grande, abandonando este mundo de mortales acompañado por LA MUERTE, una de sus inumerables creaciones y tal vez, y con permiso del comandante Sam Vimes, la más carismática, a la cuál era fácil reconocer por su singular modo de expresarse: siempre con letras mayúsculas.
Su voz se había apagado pero sus libros aún contaban historias y el gran Terry Pratchett aún nos tenía reservada una sorpresa, su última obra de la saga de Mundodisco, una nueva despedida: La corona del pastor.

En La corona del pastor Terry Pratchett nos habla de la muerte, de esa autopista por la que tarde o temprano todos transitaremos, dándole un justo descanso a un personaje querido. Personaje que previendo que su tiempo se agota deja las cosas bien atadas para que sus seres queridos no deban preocuparse en trámites molestos cuando se hallen en ese momento en el que parece que alguien se ha pasado cortando cebollas. Pero su marcha dejará una brecha en las fronteras mágicas imposible de remendar. Esa abertura será aprovechada por unos seres mágicos para acceder al mundo de Tiffany Dolorido, con la finalidad de armar gresca y hacer daño a la vez que obtienen su merecida, según ellos, venganza.

La prosa es sencilla pero deliciosa, manifiestamente enfocado al público juvenil pero con escenas, algunas incluso divertidamente subidas de tono (como la visita que realiza Tiffany al rey de los elfos al cual le gusta pasearse por sus dominios como su madre lo trajo al mundo), que son un guiño travieso y descarado a todos esos adultos que han crecido con esta saga.

Para mí fue inevitable sentir una punzada de melancolía mientras leía este libro. Sobre todo tras finalizar el capítulo dos (descrito con sutil tristeza pero sin caer en el recurso facilón de la lagrimita fácil ) pues no dejaba de ver, en ese tierno y anciano personaje que se va, a una especie de alter ego del propio Pratchett diciendo adiós de nuevo a sus seguidores.

Pero no todo son penurias en La corona del pastor, y menos cuando se habla de Terry Pratchett, y mucho menos cuando tenemos pululando por ahí a los Nac Mc Feegle. Con sus ocurrencias, la bravuconería que derrochan y esa forma de hablar que en cuanto abren la boca y sueltan un par de frases es imposible no dejar escapar una risita. Estos pequeños y belicosos seres de color azul que hicieran su primera aparición, al igual que Tiffany Dolorido, en Los pequeños hombres libres, continúan siendo los inseparables protectores de la bruja, que últimamente se ve algo desbordada y necesitará más que nunca de sus amigos y de las brujas de Lancre para poder lidiar con todo; en especial con la inminente e inevitable batalla. Tiffany Dolorido incluso recibirá ayuda por parte de un muchacho llamado Geoffrey, que viaja con un macho cabrío como único acompañante, y que sueña con convertirse en bruja; mago no, bruja. Y es que Terry Pratchett nos vuelve a hablar de hacer lo que nos guste sin que el sexo, condición, o el qué dirán, sea motivo de renuncia. No lo dice claramente, sólo lo susurra entre líneas dejando que cale en el lector mientras de tanto en tanto te suelta un chiste.

Sinceramente, me quedo con las ganas de saber que habría ocurrido con Geoffrey si Pratchett hubiera tenido la oportunidad de contarnos más sobre él, tal vez incluso hubiera protagonizado alguna novela y es que el personaje, de naturaleza sosegada, bien lo vale; sobre todo porque nos deja perlas tan valiosas como esta, que pronuncia tras negarse a participar en la caza del zorro: "Tenemos que proteger nuestras gallinas y el mundo puede ser cruel y despiadado. Pero convertirlo en un juego no está bien. ¡Es terrible! Es una ejecución, nada más. ¿Es que tenemos que matarlo todo? ¿Matar a una madre que alimenta a sus cachorros? Tomamos mucho y no devolvemos nada."



La corona del pastor no es la novela más divertida ni la más mordaz de toda la saga Mundodisco. Tampoco goza de grandes dosis de ironía o de abundantes escenas de humor absurdo. La corona del pastor, a pesar de todo, es un cuento que posee toda la esencia Pratchett, en pequeñas dosis y bien medidas; posiblemente lo único necesario para que se convierta en ese libro que puedes disfrutar una y otra vez.