jueves, 9 de enero de 2014

Alice's adventures in Wonderland



Following the white rabbit into his warren, Alice falls into a world where croquet is played with hedgehogs and flamingos, a baby turns into a pig, time runs amok at a the Mad Hatter's tea-party, a chaotic game of chess makes Alice a Queen and the Mock Turtle and Gryphon dance the Lobster Quadrille.



Alicia escucha como su hermana mayor lee, pero poco a poco nota como el aburrimiento va haciendo mella en sí. Por suerte, cuando creía que se quedaría dormida, avista un extraño conejo que, vestido con un chaleco, no hace más que mirar un reloj de bolsillo. Alicia decidirá seguir el conejo hasta su madriguera para descubrir que al otro lado un mundo tan maravilloso como absurdo le está esperando.

Ilustración realizada por Lewis Carroll

Alicia en el país de las maravillas, el clásico de la literatura por el que Lewis Carroll sería reconocido mundialmente, aún sigue encandilando a niños y mayores. A los niños por ese mundo absurdo que ellos parecen comprender, y a los mayores por una prosa cuidada, una historia divertida y unos personajes disparatados que crean situaciones tan absurda como ingeniosas.
El ejemplar del que dispongo yo dispone de una ilustraciones que, curiosamente, no han sido realizadas por sir John Tenniel (el ilustrador oficial de Carroll, sobretodo en esta obra) si no por el propio autor. Cabe decir que a Carroll se le daba muchísimo mejor escribir que dibujar.

Ilustración de John Tenniel

Poco o nada más se le puede añadir a la obra de Carroll que no se haya dicho ya. Tal vez animar a los que aún no la hayan leído a hacerlo, porque, aun si han visto algunas de las innumerables adaptaciones cinematográficas que se han llevado a cabo, se llevaran alguna sorpresa al descubrir escenas o situaciones que solo se están en el libro.
Añadir también que la opción más recomendada para disfrutar del libro es hacerlo en su versión original, en dónde los juegos de palabras no han sido alterados, modificados o adaptados, con lo cual no pierden ni un solo ápice de las extrañas bromas que Carroll hacía participe al lector.


Alicia en el país de la maravillas es uno de esos clásicos que no tiene fecha de caducidad. Ya que su mundo de maravillas, atemporal y surrealista continua divirtiendo como el primer día.

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